Beneficios para la comunidad
Desnormalizar el uso de bebidas alcohólicas en la comunidad genera un beneficio transversal a la sociedad, las familias y a las personas como individuos. A nivel social, el consumo de bebidas alcohólicas aumenta las desigualdades sociales y económicas, generan consecuencias negativas en la educación, como, por ejemplo, la deserción escolar, el bajo compromiso con el colegio, influyen en la violencia de género, que también afecta a niñas y adolescentes, e impactan negativamente el medio ambiente y obstaculizan la productividad socioeconómica[5], afectando también de manera directa e indirecta el desarrollo saludable de la niñez.
Por lo tanto, la desnormalización del consumo alcohol requiere de la participación de todos los actores posibles, esto quiere decir, el Estado, y otros actores clave en distintos sectores como: la academia, tomadores de decisión, organizaciones de la sociedad civil, líderes comunitarias, etc., para exigir medidas de protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes.